Jérémie Fosse, presidente y cofundador de eco-union, y Alejandro González, responsable del área de Movilidad y Turismo de la entidad, hacen en este artículo un balance sobre el impacto de la pandemia en este sector. La conclusión principal: es necesario (re)inventar un modelo turístico descarbonizado, inclusivo y resiliente

 

El turismo representaba, antes de la pandemia, el 12% del Producto Interior Bruto de España y el 14% de los trabajadores afiliados. El cierre de las fronteras y las medidas de confinamiento debido a la covid-19 provocaron un parón inmediato del turismo a nivel global, con particular impacto en las regiones más dependientes, como en España y otros países del mediterráneo. Para mitigar los efectos de esta crisis sanitaria y económica, el Gobierno lanzó un Plan de Impulso del sector turístico, basado en préstamos y ayudas económicas para financiar pérdidas de ingresos y empleos en las empresas hoteleras y de servicios. Acto seguido, una serie de Planes de promoción y renovación de destinos han sido dotados gracias a los (futuros) fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia europeo. Hace pocos días, el gobierno ha aprobado ayudas económicas directas a empresas del sector.

Estas acciones eran necesarias para enfrentar los retos inmediatos – mantener el empleo y garantizar ingresos – generados por el cierre de la actividad económica. No obstante, estas políticas reactivas no pueden sustituir una reflexión más profunda sobre el modelo turístico actual que contribuye significativamente a la degradación del capital natural, la precarización de colectivos vulnerables y una creciente vulnerabilidad a los efectos del cambio climático.

En este sentido, parece sorprendente que estas medidas de apoyo, así como los debates más amplios sobre la reconstrucción de la economía, se tomen principalmente desde el punto de los gestores públicos y agentes económicos sectoriales, sin una visión transformadora a medio o largo plazo. Si bien los planes de reactivación contemplan líneas de mejora de la competitividad y de la sostenibilidad de (algunos) destinos, estas acciones se basan principalmente en dar continuidad al modelo turístico pre-covid sin dedicar suficientes recursos en pensar y planificar un turismo más equilibrado, inclusivo y sostenible que beneficie realmente a las territorios y comunidades locales a largo plazo.

Un año después del inicio de la pandemia, y en plena negociación con la Comisión Europea de los mecanismos de reactivación de la economía española, parece urgente y necesario garantizar que las masivas inversiones previstas (11% del PIB!) en el Plan español de Recuperación, Transformación y Resiliencia aseguren la descarbonización del turismo (8% de las emisiones globales de carbono), promocionando modelos de consumo y producción responsables y el (co)desarrollo de destinos resilientes. Así mismo, el gobierno central debería transformar la legislación laboral para acabar con situaciones de precariedad y vulnerabilidad (en particular para los jóvenes y las mujeres).

Empezamos a ver emerger propuestas de transición del turismo por parte de actores de la sociedad civil, a nivel local (#TurismoReset) o internacional (Future of Tourism). Pero faltan proyectos realmente transversales y estructurantes que impliquen al conjunto de los actores sociales, ambientales y económicos del ecosistema turístico en España, las regiones y en los destinos. Desde ECODES y eco-union, lanzaremos en los próximos meses una nueva iniciativa para (re)inventar un turismo justo, inclusivo y descarbonizado en España, el Mediterráneo y otras regiones turísticas. ¡Pronto más noticias!

 

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