LA HERRAMIENTA CLAVE PARA UNA RECUPERACIÓN SOSTENIBLE

No podemos esperar únicamente a la buena voluntad empresarial para forjar un verdadero y medible plan hacia una recuperación sostenible, y principalmente en lo que refiere a la reducción de emisiones. La historia nos enseña que, es el gobierno quién a través de sus políticas, es capaz de generar las condiciones óptimas para impulsar los cambios necesarios. Medidas impositivas, como poner un coste financiero a las emisiones de carbono sería una de las formas para reducirlas.

Resulta una paradoja que muchos paquetes de estímulo y recuperación sigan beneficiando los combustibles fósiles frente a las energías limpias. Según una investigación del Institute for Sustainable Development (IISD), la mayoría de los países del G20, siguen la tendencia anterior a la crisis. Lo que significa que continúan comprometiendo los fondos públicos a combustibles fósiles, por encima de las energías limpias

GRAVAR LOS COMBUSTIBLES FÓSILES Y ASIGNAR FONDOS A POLÍTICAS SOCIALES Y MEDIOAMBIENTALES.

El panorama actual del bajo precio del petróleo, podría ser el momento ideal para apoyar definitivamente los combustibles sostenibles, de baja emisión de gases efecto invernadero (GEI).

Es necesario, por otro lado, hacerlo de forma paulatina, ofreciendo soluciones y medidas compensatorias al ciudadano. Esta medida fiscal que podría categorizarse como “Impopular”, (repercutiría finalmente en el consumidor), tiene que necesariamente ofrecer garantías sociales y de estímulo económico.

El grupo de técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), en un estudio realizado a finales del 2019 con datos de Eurostat, estima en más de 10.000 millones de euros/año, la recaudación resultante de gravar todas las actividades y productos que emitan GEI.

Y es que gravar impuestos al carbono cumpliendo con el principio “quien contamina paga”, y obteniendo resultados que revierten en beneficios sociales, no debiera parecer impopular. Altos precios en la energía fósil, desincentiva su producción y consumo, políticas que deben ir acompañadas de una fuerte inversión social y económica en tiempos de crisis.

RECAUDAR FONDOS PARA EL BIENESTAR SOCIAL Y EL IMPULSO ECONóMICO A TRAVÉS DE IMPUESTOS SOBRE LOS COMBUSTIBLES FÓSILES.

Pero sin duda el mejor ejemplo de economías prósperas y saludables, aplicando políticas sociales y ambientales, durante décadas, son los países nórdicos.

Estos países llevan desde los años 90, en plena crisis, utilizando los impuestos a la energía como fuente de recaudación y de recuperación, aumentando ingresos y reduciendo déficits.

Más que provocar una recesión económica que auguraban los escépticos, estas medidas supusieron una disminución de las emisiones industriales y un crecimiento económico por encima del 50% en países como Suecia. Otros como Dinamarca y Noruega, crecieron por encima del 70% en los últimos 30 años, gracias a estas medidas.

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